Canto inspirados en textos de Santa Teresa de Lisieux

 

Los siguientes cantos DIOS tuvo bien a inspirármelos a través de los textos escritos por Santa Teresa de Lisieux. Algunos ciertamente están compuestos en conjunto con textos de otros santos, de la Sagrada Escritura o de mi propia creatividad, pero la mayoría, son enteramente inspirados en la sencilla, pero profunda espiritualidad de Santa Teresa de Lisieux.

Los cantos están gravados caseramente y con las evidentes limitaciones musicales y de voz que tengo. Pese a ello, espero les sea de bendición. 

Los coloco en el orden cronológico en que me fueron inspirados, así como el texto original de Teresa, y en los casos que aplique, las demás fuentes.

 

EN LA INTIMIDAD DE MI HOGAR | 2002

A partir de la muerte de mamá, mi excelente carácter sufrió un cambio total. Yo tan viva, tan expansiva antes, me hice tímida y dulce, en extremo sensible. Bastaba una mirada para deshacerme en lágrimas. Sólo estaba contenta cuando nadie se ocupaba de mí. No podia soportar la compañía de personas extrañas, y solo en la intimidad del hogar recordaba mi alegría…

(Santa Teresa de Lisieux)

 

EN PRISIÓN | 2003

Lo predijeron mis voces y aquí estoy prisionera, solo de tu mano puedo, Dios mío, esperar socorro.
Solo por tu amor dejé a mi amado y viejo padre, mi campiña florecida y mi cielo siempre azul.
Una sombría prisión se me da por recompensa,
¡por precio de mis trabajos, de mi sangre y de mis lágrimas!…
Señor, por tu amor acepto el martirio, que no temo, pues ni la muerte ni el fuego causan pavor a mi alma.
Ella vuela a Ti, Jesús, y solo por ti suspira,
y no tiene más deseo que el de verte a ti, mi Dios.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

POR AQUÍ | 2006

Narra la Madre Inés de Jesús: Le estaba enseñando su fotografía y me dijo: Sí pero… es el sobre. ¿Cuándo se verá la carta? ¡Oh cuanto me gustaría ver la carta! … 

Tener en cuenta de que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría en guardia y no dejaría que asalten su casa. Estén preparados también ustedes, porque a la hora que menos piensen vendrá el Hijo del hombre.

(Lc 12, 39-40)

No temo al Ladrón… le veo a lo lejos, y me guardo muy bien de gritar: ¡contra el ladrón! Al contrario, le llamo diciéndole: ¡por aquí, por aquí!

(Santa Teresa de Lisieux)

ÉL ha querido crear santos grandes, que pueden compararse a las azucenas y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de contentarse con ser margaritas o violetas, destinadas a recrearle los ojos a Dios cuando mira al suelo.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

HUMILDE | 2006

La humildad es andar en la verdad

(Santa Teresa de Ávila)

Todas la virtudes son soberbia sin la humildad

(Santa Teresa de los Andes)

El humilde tiene paz imperturbable porque se ha arrojado a un abismo que nadie lo irá a buscar allí

(Beata Isabel de la Trinidad)

Cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

ESPERO IR AL CIELO | 2007

Dime que los bienaventurados pueden seguir trabajando por la salvación de las almas… Si en el paraíso no puedo trabajar por la gloria de Jesús, prefiero seguir en el destierro y luchar por El.

(Santa Teresa de Lisieux)

Amar a Jesús y hacerlo amar es mi única alegría.

(Santa Teresa de Lisieux)

¿Qué me importa la vida, qué la muerte? ¡mi alegría es amarte con pasión.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

PÉRDIDA FECUNDA | 2007

Vivir de amor, ¡oh qué locura extraña!
-me dice el mundo-,deja de cantar,
no pierdas tus perfumes ni tu vida;
¡útilmente los debes emplear… !

¡Jesús, amarte es pérdida fecunda!
Mis perfumes por siempre te los doy,
Cantaré cuando salga de este mundo:
¡Muero de amor!

(Santa Teresa de Lisieux)

 

MI VIDA ES PARA QUE DUERMAS | 2007

Esos ejercicios espirituales, no sólo no me proporcionaron ningún consuelo, sino en ellos la aridez más absoluta y casi el abandono fueron mis compañeros. Jesús dormía, como siempre, en mi navecilla.

¡Qué pena!, tengo la impresión de que las almas pocas veces le dejan dormir tranquilamente dentro de ellas. Jesús está tan cansado de ser él quien corra con los gastos y de pagar por adelantado, que se apresura a aprovecharse del descanso que yo le ofrezco. No se despertará, seguramente, hasta mi gran retiro de la eternidad; pero esto, en lugar de afligirme, me produce una enorme alegría…

(Santa Teresa de Lisieux)

 

LA VIDA | 2007

¡Si supieras, Paulina, qué verdad tan grande es que en todos los cálices ha de mezclarse una gota de hiel! Pero creo que las tribulaciones ayudan mucho a despegarse de la tierra y nos hacen mirar más allá de este mundo. Aquí abajo nada puede llenarnos, sólo podemos gustar un poco de reposo cuando estamos dispuestos a cumplir la voluntad de Dios.

A mi navecilla le cuesta mucho llegar a puerto. Hace ya mucho tiempo que diviso la orilla, y aún me encuentro lejos de ella; pero es Jesús quien guía mi barquilla, y estoy segura de que el día que él quiera la hará arribar felizmente a puerto.

Paulina querida, cuando Jesús me deje en la ribera bendita del Carmelo, quiero entregarme a él por entero, no quiero vivir más que para él. No, no temeré sus golpes, porque, hasta en los más amargos sufrimientos, siento siempre que es su dulce mano la que golpea…

Sólo deseo una cosa para cuando esté en el Carmelo: sufrir siempre por Jesús. La vida pasa tan de prisa que realmente, vale más lograr una corona muy bella con un poco de dolor, que una ordinaria sin dolor. ¡Cuando pienso que por un solo sufrimiento soportado con alegría se amará mejor a Dios durante toda la eternidad! Además, con el sufrimiento podemos salvar almas. Paulina, ¡qué feliz me sentiría si en el momento de mi muerte pudiese yo tener un alma que ofrecer a Jesús! Habría un alma arrancada al fuego del infierno que bendeciría a Dios por toda la eternidad

(Santa Teresa de Lisieux)

 

CUANDO TE ESCONDES | 2007

…vemos en el Evangelio que << el pueblo estaba PENDIENTE de sus labios. Jesús cautivaba a las almas débiles con sus divinas palabras y trataba de hacerlas fuertes para el día de la prueba… ¡Pero qué pequeño fue el número de los amigos de Nuestro Señor cuando SE CALLABA delante de los jueces…! ¡Y qué melodía es para mi corazón ese silencio de Jesús…!

Jesús es un tesoro escondido, un bien inestimable que pocas almas saben encontrar porque está escondido y el mundo ama lo que brilla. ¡Ah!, si Jesús quisiera mostrarse a todas las almas con sus dones inefables, ciertamente que ni una sola lo despreciaría. Pero Él no quiere que le amemos por sus dones: Él mismo quiere ser nuestra recompensa. Para encontrar una cosa escondida, hay que esconderse también uno mismo. Nuestra vida ha de ser pues, un misterio. Tenemos que parecernos a Jesús cuyo rostro estaba escondido…

¡Pronto Jesús se levantará para salvar a todos los mansos y humildes de la

tierra…!

(Santa Teresa de Lisieux)

 

DÉJAME, SEÑOR, CONSOLARTE | 2008

¡Lejos están de Cristo Crucificado los que sufren orgullosamente, los sabios según el siglo, los grandes genios y espíritus agudos, henchidos y engreídos de sus propias luces y talentos! ¡Lejos de Él los grandes charlatanes, que aman mucho el ruido, sin otro fruto que la vanidad! ¡Lejos de Él los devotos orgullosos, que hacen resonar en todas partes del orgulloso lucifer el “En cuanto a mí, no soy como los demás“. Lejos los que no pueden soportar que los censuren, sin excusarse; que los ataquen, sin defenderse; que los humillen, sin ensalzarse!

(San Luís Grignion de Montfort)

Cuando no se nos comprende o se nos juzga desfavorablemente, ¿para qué defendernos o dar explicaciones? Dejémoslo pasar, no digamos nada, ¡es tan bueno no decir nada, dejarse juzgar, digan lo que digan…! En el Evangelio no vemos que María haya dado explicaciones cuando su hermana la acusaba de estarse a los pies de Jesús sin hacer nada. No dijo: «¡Si supieras, Marta, lo feliz que soy, si escucharas las palabras que yo escucho! Además, es Jesús quien me ha dicho que me esté aquí». No, prefirió callarse. ¡Venturoso silencio, que da al alma tanta paz!

(Santa Teresa de Lisieux)

Los grandes santos trabajaron por la gloria de Dios, pero yo, que no soy más que un alma muy pequeña, sólo trabajo por complacerle, y me sentiría feliz de soportar los mayores sufrimientos aunque sólo fuese para hacerle sonreír una sola vez.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

MEU PEQUENININHO | 2008

Ó meu Bem-Amado, sob o véu da branca Hóstia, como me pareceis doce e humilde de coração!… Suplico-vos, meu Divino Jesus, que me envieis uma humilhação cada vez que eu tente elevar-me acima das outras.

(Santa Teresa de Lisieux)

Ele quem me instruiu dessa ciência que esconde dos sábios e dos pedantes e revela aos menores…

(Santa Teresa de Lisieux)

Jesus, quem te fez tão pequeno? O Amor.

(São Bernardo de Claraval)

 

SÓLO DESCANSA | 2008

Que la pequeña desterrada esté triste sin estar triste, pues si no se centran en ella las caricias de las criaturas, la ternura de Jesús sí que está CENTRADA toda en ella. Ahora que Celina está sin albergue, él, Jesús, está bien alojado, y está contento de ver errante a su esposa querida, ¡eso le gusta! ¿Y por qué…? Yo no lo sé… Es un secreto de Jesús…

… Le gusta verla en el desierto, sin otro oficio que el de amar, sufriendo ¡sin siquiera sentir que ama…!

… Pronto llegará el día en que Jesús tomará a su Celina de la mano y la hará entrar en su casita, que se habrá convertido en un palacio eterno… Y entonces dirá: ¡Ahora me toca a mí..! Tú me diste en la tierra el único albergue al que ningún corazón humano quiere renunciar –es decir te me diste a ti misma-, y ahora yo te doy por morada mi sustancia eterna, es decir, a mí mismo.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

LA HERMANA HUMILLACIÓN | 2008

¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia! Para enseñarme la humildad, ya no puedes abajarte más. Por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y compartir tus humillaciones, para «tener parte contigo» en el reino de los cielos.

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana tomo la resolución de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti. Ya que tú lo puedes todo, haz que nazca en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: «¡Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!»

(Santa Teresa de Lisieux)

 

REDOBLANDO MIS CARICIAS | 2008

Mi alegría es siempre quedar pequeña; así, cuando me caiga, me podré levantar rápidamente y tomará mi mano Jesús-Niño; yo, colmándolo entonces de caricias, le diré que Él es todo, todo mío, y cuando Él se esconda a mi fe, yo pienso redoblarle mis caricias.

(Santa Teresa de Lisieux)

 

CONSOLARTE ES MI CONSUELO | 2010

No me sorprende que no tengas consuelos pues Jesús es tan poco consolado que es feliz al encontrar un alma en la que pueda descansar sin cumplidos… Pídele a Jesús que el más pequeño que el último de todos, no sea el último en amarlo con toda su capacidad de amor…

(Santa Teresa de Lisieux)

 

AMARTE Y HACERTE AMAR | 2011

Corazón Eucarístico, si tengo que separarme del Sagrario por mis deberes, concédeme el inmerecido don de que mi alma jamás se separe de este divino Nido, testimonio el más elocuente del infinito amor que me tienes. Ahí en el Sagrario, quiero vivir eternamente.

(San José María Robles)

¡Oh Dios mío, Trinidad Santa!, yo quiero amarte y hacerte amar… ¡Ay!, no puedo recibir la Sagrada Comunión con la frecuencia que deseo, pero Señor, ¿no eres Tú todopoderoso…? Quédate en mí como en el Sagrario, no te alejes nunca de tu pequeña hostia”

(Santa Teresa de Lisieux)

Dulce Amor mío, debiendo atender a mis ocupaciones, me quedo en tu Corazón. Temo salir de Él, pero Tú me mantendrás en Él, ¿no es cierto? Nuestro latidos se tocarán sin cesar, de manera que me darás vida, amor y estrecha e inseparable unión contigo. Ah, te ruego, Dulce Jesús mío, si ves que alguna vez estoy por dejarte, que tus latidos se sientan más fuertemente en los míos.

(Sierva de Dios, Luisa Piccarreta)

 

PARA LETRAS Y ACORDES: