¿Confesaríamos públicamente nuestros pecados?

Imagen: Caravaggio

 

La verdadera revolución del alma, la auténtica capacidad de cambiar de rumbo, sólo puede ocurrir cuando me confieso. Que soy pecador, lo sé; y el que me lo recuerda no me dice gran cosa. Pero cuando tomo conciencia de mi mal y grito ante todos mi pecado, entonces sucede algo verdaderamente serio.

(Carlo Carretto)

 

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