Expertos en Biblia que no saben ni Hebreo, ni Arameo, ni Griego Koiné

 

Sólo en el cielo veremos la verdad de todas las cosas. En la tierra es imposible. Por ejemplo, en la misma Sagrada Escritura, ¿no resulta triste ver tantas diferencias de traducción? Si yo hubiese sido sacerdote, habría aprendido el hebreo y el griego, y no me habría contentado con el latín, y así habría podido conocer el verdadero texto dictado por el Espíritu Santo.

(Santa Teresa de Lisieux)