La enseñanza espiritual de la derrota de México contra Holanda

MexicoHolanda

 

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Primero vayamos a lo que aconteció en este encuentro de octavos de final entre México y Holanda.

 

La selección mexicana comenzó ganando con un gol de Giovanni dos Santos, pero a dos minutos de cumplirse el tiempo reglamentario empató Holanda a través de Sneijder y en tiempo de compensación el árbitro marcó un polémico penal a favor de Holanda, lo que le permitió clasificar a cuartos de final, y dejar eliminado al cuadro mexicano.

 

Ahora bien, para sacar un fruto espiritual de este acontecimiento deportivo, citaré las declaraciones del Louis Van Gaal, director técnico de Holanda, que al finalizar el encuentro dijo:

 

…cuando México se replegó y sus laterales dejaron de atacar, ese fue el momento para decidir ir más al frente… nos dimos cuenta que podíamos agregar a más jugadores, que podíamos encontrar más a Robben, aprovechar su condición física y encontrar goles… vimos que podíamos ir más al frente, poner más jugadores adelante y recuperar más cerca de la portería de México los rechaces… Los jugadores tuvieron fe hasta el final. Mantuvieron su decisión de pelear la victoria hasta el final…


Todo cristiano ha de saber que los enemigos del alma son el mundo, el demonio y la carne, si quieres profundizar en cada uno de ellos, te dejo el enlace de las conferencias en donde hablo de ello con amplitud:

 

(Los Enemigos del alma)

 

De momento, tomemos al que menos necesita presentación, es decir, al demonio:

 

El demonio, como Holanda en este mundial, no tiene urgencia de matar desde el inicio, le basta hacer buen uso de los más pequeños descuidos y negligencias, que para nosotros quizá no son de consideración, pero que para él, son suficientes para entrar y destrozar nuestra vida.

 

Dice San Pedro en su primera carta:

Estén atentos, porque el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devorar… (1 Pe 5, 8)

 

Es decir, el demonio como Louis Van Gaal, sabe cómo, cuándo y dónde atacar. Te lo explico de manera más sencilla: El demonio tiene la inteligencia necesaria para saber cómo un alma convertida a CRISTO trabaja en sus grandes debilidades, cuida de que no le metan “los típicos goles” que siempre le han metido, y por eso se dedica a rondar, es decir, a dar la vuelta, a detectar heridas, defectos y pecados no identificados, y por ahí hacer el ataque.

Es interesante que en las declaraciones de Van Gaal se denote que el punto clave de su estrategia, fue cuando él detectó que México se replegaba y quería guardar la ventaja… en pocas palabras, cuando México se preocupó de que no le metieran el empate, y no de meter el segundo gol.

Igual nosotros, a veces creemos que la conversión es algo que se consiguió de una vez y de manera definitiva, y no se entiende que más bien la conversión es el inicio de un proceso que durará toda la vida terrena, y que por ende, si no avanzamos en ella, podemos estar seguros de que estamos retrocediendo.

La gran doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Ávila nos dice al respecto:

No dejen arrinconar su alma, que en lugar de procurar santidad sacarán muchas imperfecciones.

Y refiriéndose a la gran necesidad de llegar a ser persona de profunda oración nos dice:

Es muy importante tener una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, …te mueras en el camino…, o hasta se hunda el mismo mundo.

San Gregorio Magno también nos motiva de esta manera:

Recordemos que en la lucha por ser mejores, si no avanzamos hacia adelante, retrocedemos hacia el abismo, y si nos detenemos en el camino, nos sucede como a la esposa de Lot: nos convertimos en estatuas que ya no crecen.

Por su parte San Bernardo nos aconseja:

Necesariamente has de descender o subir; si te detuvieras, por fuerza has de caer. No debe llamarse bueno el que no procura ser mejor. Al punto que comenzarás a no ser mejor, en el mismo momento que dejas de ser en algo más bueno, porque así como nuestro cuerpo crece o decrece, así nuestro espíritu en la virtud o crece o decrece.

Pero me dirás: “Pero si México seguía atacando dejaba espacios atrás delante de un equipo que le urgía empatar”

Pues bien, hay una máxima aplicable en muchos deportes, incluida la vida espiritual: “La mejor defensa es un buen ataque”

Robben generó un polémico penal porque el juego estaba en el área de México. Si México hubiera seguido atacando en los últimos 15 minutos, en vez de replegarse, ciertamente habría riesgos defensivos, pero también hubiera habido oportunidad de meter un segundo gol y terminar de cerrar el partido. Y si sucedía lo opuesto, al menos te quedaría la satisfacción de que te empataron o te ganaron por seguir atacando, y no por haberte limitado a defenderte.

México ya tiene antecedentes en aquellos octavos de final contra Alemania, o contra Argentina… ¡En todos comenzó ganando y terminó perdiendo en circunstancias semejantes!

En la vida espiritual es igual. Por ejemplo: Alguien que se convierte a CRISTO y tiene problemas con respecto a la pornografía… ¿Le bastará no acceder a la pornografía cuando ya tiene grabadas en su mente tantas imágenes? ¡Desde luego que no!… deberá no sólo evitar ese material, sino atacar, es decir, hablar en contra de la pornografía, intentar orar por las conversión de los que producen la pornografía y la consumen, en definitiva tener una posición activa, santamente agresiva, un verdadero celo por la salvación no sólo del alma propia, sino de todas las almas, en especial las más necesitadas…

Dice Santa Teresa de Lisieux:

…el miedo me hace retroceder, mientras que el amor no sólo me hace correr sino volar…

Finalmente no quiero dejar escapar dos declaraciones que ayudarían a cerrar con mayor enriquecimiento esta reflexión. Me refiero a lo que declararon Arjen Robben y el Director Técnico de México, Miguel Herrera.

Arjen Robben se disculpó al final del encuentro por haber fingido un penal:

Quiero disculparme. Me tiré. A veces, esperas que te den, pero no debería haberlo hecho. Fue estúpido.

Después ante el revuelo de dichas declaraciones, tuvo que salir a decir que no se refería al penal que les dio la victoria, sino a otro en el primer tiempo. Pero para el caso es lo mismo, estamos hablando de el espíritu tramposo dentro de la cancha.

En cambio Miguel Herrera, director técnico de México admitió sus desatenciones a nivel estratégico, pero responsabilizó al árbitro de la derrota de su equipo:

El motivo la tuvo el señor del silbato, es el que nos deja fuera del Mundial, porque si bien su primer gol es bueno y es por descuido, era un partido para irse al alargue, replantearnos en esos minutos, pero si el árbitro te condiciona y marca faltas que no eran, y al final inventa penales que no son, en cuatro partidos que jugamos fueron tres arbitrajes muy tendenciosos, espero que la Comisión de Árbitros lo vea y se vaya igual que nosotros a su casa.

Lo que podemos aprender, es que no podemos ser ingenuos, hay muchos factores al servicio del demonio, del mundo y de las apetencias de la carne, que intentarán ganarnos la partida. No esperemos que sea limpiamente, ni tampoco les responsabilicemos de nuestra mediocridad espiritual, pues ni el mundo, ni el demonio, ni la carne, pueden tener jefatura en nuestra vida si no se la damos. Nos podrán tirar más de una vez, pero no dominar si la jefatura se la hemos dado verdaderamente, y no sólo de palabra, a nuestro amado SEÑOR.

El periodista deportivo David Faitelson lo ha externado de gran manera en referencia al resultado de este partido de fútbol:

Que si fue penalti o no, esta para la discusión. No fue el penalti la razón principal por la cual México se va hoy del Mundial.

Evidentemente que no fue el polémico penal, sino la temeridad de México en los últimos instantes del partido, como bien lo ha resumido el mismo periodista en su cuenta de Twitter:

El equipo de Miguel Herrera solo mostró una postura conservadora en los últimos 15 minutos de este Mundial. Y eso le costó la eliminación.

Por tanto, a nivel espiritual, podemos decir que la clave es una radical postura de valentía y magnanimidad. Ya lo diría el gran San Josemaría Escrivá de Balaguer:

Para seguir al Señor, es preciso darse de una vez, sin reservas y reciamente: quemar las naves con decisión, para que no haya posibilidades de retroceder.

Ahora bien, nunca podremos darnos sin reservas al SEÑOR, si no nos negamos a nosotros mismos con entereza. Tanto más muero a mí mismo, tanto más vivo para el SEÑOR. Así que para terminar, y a manera de conclusión, les dejo las palabras del Padre Guibert:

El trabajo de la abnegación del yo es la obra capital de la vida. En esto está la vida espiritual, el punto prácticamente decisivo, la posición estratégica dominante cuya pérdida o ganancia decide, de hecho, la batalla de la santidad.
Ahí está la experiencia para demostrarlo: que se examine la vida de los santos fracasados, me refiero a sacerdotes, religiosos o simples fieles, excelentes, fervorosos, celosos, piadosos y entregados, pero que no han sido santos a secas.
Se constata que lo que les ha faltado, no es ni una vida interior profunda, ni un sincero y vivo amor de Dios y de las almas, sino plenitud en el renunciamiento, profundidad de la abnegación y totalidad del olvido de sí que les hubiera entregado enteramente a la obra de Dios en ellos.
Amar a Dios, alabarle, cansarse, incluso matarse por su servicio son cosas que atraen a las almas religiosas; pero morir del todo a sí mismos, oscuramente en el silencio del alma, desprenderse, dejarse arrancar a fondo por la gracia de todo lo que no es pura voluntad de Dios, he aquí el holocausto secreto ante el cual retroceden la mayoría de las almas, el punto exacto en el que el camino se bifurca entre una vida fervorosa y una vida de elevada santidad.

DIOS les bendiga.

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