Lo que divide es la antipatía y la simpatía

“Dios no llama a vivir juntas a personas que se adaptan unas a otras por naturaleza. Llama a personas muy distintas por su origen, sus hábitos y sus modos de pensar, y les pide que vivan juntas porque creen en Jesucristo. Y, sin embargo, la enemistad acarrea la ruina de la comunidad, pues donde hay enemistades hay facciones…
El otro enemigo de la comunidad es la simpatía humana. Si un grupo de personas con la misma formación e idénticas aspiraciones se unen y se escinden de los demás miembros de la comunidad, eso lleva consigo la destrucción de la comunidad; el grupo no se abre a los restantes miembros de la comunidad.”
(Jean Vanier)