Mujer, consagra y reconsagra tu vientre

“La madre que tenga verdaderos sentimientos religiosos, se dirá a si misma:
¡Ay!, Si tuviese la dicha de ver a este pobre hijo mío convertido en un Santo, contemplarle a mi lado durante toda la eternidad, cantando alabanzas a Dios, ¡cuanta seria mi alegría!». Más no son estos los pensamientos en que se ocupan las madres encintas; unas se sienten apesadumbradas al verse en aquel estado, otras tal vez hasta habrán alimentado el deseo de destruir el fruto que llevan en su seno. ¡Dios mío!, ¿es posible que el corazón de una madre cristiana sea capaz de concebir un crimen tal?”
(San Juan María Vianney)

 

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Imagen: Bradi Barth

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