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Nuestra vida es una tienda

 

Me parece justo, mientras me encuentro en esta tienda, estimularlos con la exhortación, sabiendo que pronto tendré que dejar mi tienda, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Pero pondré empeño en que, en todo momento, después de mi partida, puedan ustedes recordar estas cosas.

(2 Pe 1, 13-15)