Perdón, Hermanos Esperados

 

Estimados hermanos esperados:

Les quiero pedir perdón primeramente porque como católicos muchas veces podemos dar razones que prueben que somos la única Iglesia fundada por CRISTO y acto seguido, con nuestro comportamiento, muchas veces dejar en ridículo al mismo CRISTO y su enseñanza, sobretodo en lo que respecta a la Caridad. Me explico:

Les pido perdón porque muchas veces en las que ustedes han insultado a la Iglesia, al Papa, a nuestra Santísima Madre María, los Sacramentos, y en general nuestra doctrina y praxis de la misma, les hemos devuelto el insulto con igual o similar virulencia.

Les pido perdón porque cuando nos enteramos de que muchos de ustedes han cometido sacrilegios, profanaciones de nuestros templos y objetos sagrados, hemos respondido haciendo lo mismo en sus lugares de culto o en su foro privado y familiar.

Ahora bien, al menos yo, a título personal, ciertamente de estar presente en el mismo momento de la profanación, de la burla o del sacrilegio, sépanlo que no dudaría en ejercer la misma actitud con la que nuestro amado SEÑOR sacó a los mercaderes del templo, y por esto no les pediría perdón.

Es decir, quiero que entiendan que mis disculpas van por las veces que hemos tomado revancha, venganza de una forma que nos rebaja al mismo nivel al que ustedes llegaron con sus profanaciones y sacrilegios.

Les pido perdón también, por las veces en que la revancha también fue en cuanto a mentiras, calumnias, actos marrulleros que ustedes han tenido en contra de nosotros. Al malvado no se le vence pareciéndosele, y como católicos sabemos que la mentira se vence con la verdad, el prejuicio con el diálogo, y toda vez que decidimos la misma vía con la que ustedes nos han calumniado, reconocemos nuestra equivocación, independientemente de sí ustedes algún día logran reconocer la inmensa cantidad de prejuicios y calumnias que vierten en contra nuestra con bastante frecuencia

Les pido perdón por todas las veces que los vimos como meros contrincantes, y no como personas dignas de nuestro amor.

Les pido perdón por las veces que hemos elegido calificativos que les hieren a ustedes. Ciertamente creemos que ustedes son herejes, como ustedes creen lo mismo de nosotros. Pero pienso en una cosa: el SEÑOR sabe que somos pecadores, y no nos llama como tal, nos llama por nuestro nombre, nos llama hijos, sea por el Bautismo o por ser nuestro Creador. También sé que hay muchos “peros” que tendría en llamarles como algunos de ustedes quisieran que les llamemos. Es difícil este punto, pero sin duda, lo que hoy quiero dejar en claro, es que términos como “Herejes” “Abortos de Lutero” y otras expresiones despectivas simplemente NO PUEDEN SER LA NORMA para dirijirnos a ustedes. Por mucho que ustedes tengan un largo repertorio ofensivo en contra nuestra.

Finalmente pido perdón a DIOS porque en la medida que nosotros como católicos respondemos con la misma agresividad, prejuicio, calumnia con la que muchos de ustedes suelen atacarnos, terminamos dando un show que mancilla, ridiculiza al mismo JESUCRISTO a la vista de los no creyentes, o creyentes de otras religiones no cristianas. ¡Ese es mi más grande dolor, que teniendo este tipo de comportamiento no demostramos nuestro amor por el SEÑOR, y si no amamos a nuestro SEÑOR, de qué nos sirve probar que somos la única Iglesia fundada por Él!

DIOS nos de la gracia de invertir más el tiempo en dialogar, si quieres no en camino a la unidad de momento, sino en vías a conocernos, a limpiar prejuicios, malentendidos, incluso a trabajar en causas que tenemos en común. El enemigo está haciendo fiesta con su cultura de la muerte, con las ideologías que ha inoculado en tantos líderes civiles que atentan contra la vida, el matrimonio, la familia, los más pobres y vulnerables… y mientras nosotros hermanos, gastando el tiempo en maquinar el siguiente insulto, la siguiente deshonestidad, el próximo prejuicio o calumnia… En verdad, vergüenza le hemos de dar a nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

¡El SEÑOR tenga Misericordia de nosotros y nos de la gracia de la humildad, que es madre de todas las virtudes!

DIOS les bendiga.

¡Gracias por tus donaciones!

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