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Venerable Pilina Cimadevilla: Enferma Misionera

 

Corría el año 2000 cuando me topé con un pequeño libro llamado “Rotos los huesos, entera el alma”. Era la historia de María del Pilar Cimadevilla y Lopez-Dóriga, mejor conocida como “Pilina”, una niña madrileña que falleció a los 10 años dejando un profundo “olor de santidad” por su luminosa fe católica vivida en salud, y sobretodo en enfermedad.

Años después, produciendo un programa de radio en Los Angeles, se me ocurrió “mover cielo, mar y tierra” para poder contactar al postulador de la causa de Beatificación de Pilina, me refiero al Padre Alfonso López Quintás. En mi opinión, y al margen de que sea el postulador de mi querida “Faroles” (Así le decían a Pilina por sus grandes y bellos ojos), creo es uno de los mejores intelectuales que actualmente tenemos los que hablamos español. (Más información sobre el Padre Alfonso haz click AQUÍ). Me puse en ello, y después de días, pude dar con él. No sólo aceptó la entrevista, sino que me concedió el privilegio de lanzar el website oficial de Pilina:

El website en ocasiones tiene problemas porque la plataforma que usé hoy por hoy no es lo más actual en el ramo, y simplemente no me he dado el tiempo de rehacerlo. Pero al final de la entrevista les coloco la mayoría de la información que había colocado en el website.

 

+ BIOGRAFÍA

 

María del Pilar Cimadevilla y López-Dóriga nació en Madrid el día 17 de Febrero de 1952. Era conocida como “Pilina” o “Faroles” por sus preciosos y enormes ojos que le brillaban como dos luceros.

Pilina nació en el seno de una familia sólidamente cristiana, formada por los esposos don Amaro Cimadevilla y doña María del Rosario López-Dóriga.

Este hermoso matrimonio tuvo siete hijos. Dos de ellos murieron muy pequeños. Por el contrario, María del Rosario, Eugenio, Magdalena y Francisco Javier compartieron vida y tiempo con Pilina. Solamente Francisco era menor que Pilina.

Pilina fue una niña normal como cualquier niña de su tiempo. Sus amigas  le llamaban “La brava” por tener un genio muy fuerte, además de  ser antojadiza, egoísta, altiva y exigente.

Sin embargo, existía una fórmula  para aplacar dicho genio: Bastaba que su madre le dijera:

¡Qué pena va a tener Jesús al verte así…!

En el colegio suele ser una niña inteligente, especialmente en la asignatura de Religión.

Le atrae en especial la persona de Jesús Niño. Todos los días, al volver del colegio, pasa invariablemente por la capilla del Niño Jesús del Remedio, al que quiere muchísimo, para hacerle una visita.

Hace gracia, tan pequeña todavía, cuando se le pregunta:

– ¿Qué quieres ser tú de mayor, Pilina?

– ¿Yo? ¡La esposa del Niño Jesús!

Su primera comunión fue uno de los eventos más importantes de su vida. Sus padres le había repetido muchas veces:

Lo único que nos interesa es verte con el Señor.

Pilina asimiló muy bien el consejo y muestra de ello son las palabras que dirigió a su maestra posteriormente:

Mi comunión la hice sólo para Jesús. El vestido no me importa. ¿Ve qué corona más feita llevo?

A partir de entonces se acercaría diariamente a la comunión con su madre al terminar las clases de la mañana.

Medio año después de recibir el sacramento de la confirmación, hacia junio de 1961 se agudizó una extraña dolencia que venía padeciendo desde hace tres años atrás y hubo de ser internada en el Hospital Militar “Gómez Ulla”, de Madrid.

Al cabo de varias semanas de tratamiento, en su ficha clínica quedó grabado un nombre temible: Hodking. Es una especie de cáncer que ataca a las glándulas y especialmente a los huesos; los va reblandeciendo y deshaciendo con unos dolores atroces.

Unas de las Religiosas del hospital le propone ofrecer sus sufrimientos por las misiones, lo cual acepta rápidamente y se convierte así en -Enferma Misionera-

Una mañana, al concluir su acción de gracias después de la comunión, sorprendió a sus padres con estas frases:

Abrid las ventanas y poneros muy contentos, pues me acaba de decir el Niño Jesús que sí, que me llevará con El, pero que todavía tengo que sufrir otro poco, porque puedo ser santa.

Recibida la extremaunción con el mayor fervor y repartidos sus ahorros entre los pobres, Pilina se durmió para siempre con la suavidad con que lo hacía las noches anteriores en los brazos de su madre, cuando ya no podía reposar en el lecho. Otros brazos, también de madre, la habrán, sin duda, acogido en el cielo.

En su rostro diminuto y lívido, expresión fiel de nueve meses de lucha, se reflejaba ahora una inmensa paz. En sus manos entrelazadas estrechaba un crucifijo y una imagen de la Virgen Milagrosa.

Era el día 6 de marzo de 1962. En el silencio de la habitación parecía cobrar cuerpo la frase que días antes había dicho a su madre:

No te apures, mamá, que yo le ofrecí mi vida a Jesucristo.

 

 

+ VIRTUDES

 

Es obvio que existe un proceso de beatificación de Pilina en curso por el carácter heroico de sus virtudes. A continuación una breve mirada a la vida virtuosa de Pilina.

Sensibilidad Religiosa

Poco antes de morir, Pilina llamó a su padre con toda seriedad y le dijo:

Papá, quiero que me prometas una cosa muy importante y que la cumplirás aunque no me muera, y es que no dejes de ir ningún día a Misa y a comulgar, aunque tengas que levantarte muy temprano.

 

Fe

Incapaz de prepararse para recibir al Señor por la mañana, a causa del abatimiento con que solía amanecer en el hospital, lo hacía con sumo esmero la noche anterior.

Una vez unida a Jesús por medio de la comunión, invadida por la fatiga, le decía a su madre con sencillez:

Ahora el Niño Jesús y yo nos vamos a echar un sueñete

Y se entregaba, confiada y serena, al sueño que le rendía.

 

Esperanza

En la víspera de su muerte, cuando al atardecer se disponía a rezar el santo rosario en compañía de su madre y de una tía, dirigiéndose a la imagen del Niño Jesús dijo en voz alta:

Jesús, este rosario lo ofrezco por esta intención: que sane si es para bien de mi alma, y si no, que se haga tu santa voluntad

 

Amor a Dios

En varias ocasiones observé – afirma una religiosa- que la única pena que la afligida sobremanera era el verse privada (por causas ajenas a su voluntad) de recibir a Jesús, pues repetidas veces me dijo:

Hoy no sé cómo pasaré el día, por que no he podido comulgar. Pida por mí para que sepa sufrir como Jesús quiere. Yo quisiera salvar muchos niños

 

Amor al Prójimo

En la madrugada del día de su muerte, al agravarse su estado de salud, hubo necesidad de avisar a las hermanas de guardia.

Poco después de llegar éstas, la niña, sacando fuerzas de su cuerpo casi exánime, le dijo a su padre con voz entrecortada:

Papá, dale una propina a José, pues el pobre ha ido corriendo a buscar a las hermanas.

Estas palabras sencillas, sinceras y buenas fueron las últimas que pronunció en su vida.

 

 

+ ORACIÓN PARA PEDIR LA INTERCESIÓN DE PILINA

 

Jesús, amigo de los niños,

Tú quieres que todos se acerquen a Ti.

Tú atrajiste a Pilina con la fuerza de tu amor, y ella, respondiendo a tu llamada,

se entregó generosamente.

Te pedimos que los niños del mundo entero

tengan la alegría de sentirse hijos de Dios

y hermanos unos de otros,

respondiendo así a tu llamada.

También te pedimos, por medio de Pilina,

la gracia siguiente:

(Aquí se indica la intención)

 

+ CONTACTO:

 

Para informar de algún favor recibido por la intercesión de Pilina, que ayude al proceso de Beatificación, escribir al siguiente correo electrónico:

pilina.net@gmail.com

Donaciones para ayuda de la causa de beatificación de Pilina, mandarlas a nombre de Alfonso López Quintás a la siguiente dirección:

c/ Madre de Dios 39

Madrid 28016

España

Nota: El botón de “Donar” que usted ve abajo no es para la causa de Pilina, sino para sostener www.semperfiat.com