Preparación para la muerte – San Alfonso María de Ligorio

PrepaParaMuerte

.

Para descargar el libro de San Alfonso María de Ligorio da click aquí:

  Bajar Libro

 

1. Preparación para la muerte: Las mentiras del demonio acerca de la muerte

– No basta con la conversión, hay que perseverar en ella.

– De poco sirve desear no pecar, si no se dejan las ocasiones de pecado.

– La misma costumbre de pecar no deja ver al pecador el mal que hace.

– Creer que no se puede vencer la tentación, es engaño del demonio.

– De poco sirve ser el muerto más rico del panteón.

– Muchos temen la mala muerte, pero no temen llevar mala vida.

– Si volviera un alma condenada a vivir, ¿qué no haría por la vida eterna?

 

 

2. Preparación para la muerte: El terrible infierno y el bendito arrepentimiento 

– El cristiano no teme el infierno por lo que va a sufrir por la eternidad, sino porque ahí nunca podrá amar a Dios.

– Deberíamos convertirnos por amor, pero si fuera por miedo, bendito miedo que nos libra de una pena eterna.

– Aun cuando Dios perdonara a una alma condenada, ésta rechazaría el perdón por su voluntad obstinada.

– Lo terrible del infierno no es tanto lo que se sufre, sino que dicho sufrimiento no acabará, será eterno.

– Mayores deseos tiene Dios de darnos bienes para nuestra salvación, que nosotros de recibirlos.

– La sangre derramada de Jesús en la cruz, es la esperanza de alcanzar perdón si me arrepiento.

– Mientras más despreciamos a Dios, Él más nos busca. El condenado sufrirá al ver cuánto amor rechazo.

– Quien desea morir antes que pecar, muestra una madurez espiritual.

 

 

3. Preparación para la muerte: El cielo y las herramientas de salvación 

– Si Dios dejara ver su presencia a los condenados por un sólo instante, el infierno se convertiría en paraíso.

– Más trabaja Dios para salvarnos, que el demonio para perdernos.

– El que fallece en gracia de Dios alcanza el feliz estado de no saber ni poder ofenderle más.

– La mayor paz de un alma que está en gracia de Dios,  es irse a la dormir sabiendo de que si muere, estará con Dios.

– No oramos por tener méritos delante de Dios, sino porque sabemos que es Misericordioso.

– La remedio para un alma tibia es calentarse diariamente al calor de Jesús Eucaristía.

– Dos peticiones básicas para el creyente: La gracia de la perseverancia, y  la gracia de una buena muerte.