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Respuesta a: “Carta al nuevo Papa” de Jorge Ramos Ávalos

PapaJorgeRamos

 

La carta de Jorge Ramos Ávalos la puedes encontrar aquí:

http://jorgeramos.com/carta-al-nuevo-papa/

 

http://youtu.be/-W3U1TSuHh8

 

 

Bajar Audio

 

Respuesta a: “Carta al nuevo Papa” de Jorge Ramos Ávalos

Jorge, hermano,

Dices que sería mucho pedir que el nuevo Papa leyera tu carta. Yo espero que no sea mucho pedir que leas la mía, pues hay más cosas que nos unen a ti y a mí, que entre tú y el Papa. Sí, soy varón, como tú; mexicano, como tú; inmigrante, como tú; bautizado, como tú; he luchado por los derechos de nuestros hermanos indocumentados, como tú; ¡vaya! hasta vivo en la misma ciudad que tú, y aunque como pobre misionero no tengo carro, apenas me des una cita privada o pública, llegaré en camión -como decimos en México- o si es necesario a pie.

Bueno, la verdad es que veo poco probable que estés dispuesto a debatir conmigo, ya que en el pasado ante mis argumentos carentes de vulgaridades, pero directos y confortantes, me bloqueaste tres cuentas de Twitter, sin responderme nunca. Hoy sólo aspiro a que alguien que tenga acceso a ti, te haga llegar esta carta, ya sea en su versión escrita o en su versión de audio o vídeo.

Antes de comenzar con mi argumentación, te repito una vez más: Admiro mucho tu trabajo y estilo periodístico. Eres un ejemplo de superación profesional para nuestra comunidad latina en los Estados Unidos. Tristemente en muchos temas, especialmente los relacionados con la Iglesia Católica, pierdes toda objetividad, y pareciera que hablas desde heridas muy profundas de tu corazón. Y por consecuencia, tu periodismo no puede ser catalogado como excelente, pues el impacto de tus prejuicios lo convierte en tendencioso y en ocasiones hasta farandulero.

Desarrollar una respuesta concreta y argumentada a cada una de tus acusaciones y propuestas, simplemente sería pasar de carta a libro. Además que por la actitud que has tenido para conmigo, no creo que tu problema sea intelectual o informativo, sino existencial y de fe. Así que intentaré ir a las raíces.

Te defines como ex-católico y que así vives muy bien. Mi hermano, deja te informo una noticia que dará tarde o temprano consuelo a tu corazón. El bautismo es un sacramento que imprime carácter, es decir, jamás se borra. Podrás cuando quieras reclamar tus derechos de hijo amado de DIOS, aunque sea en los últimos instantes de tu vida terrena. Pero sabes, me da gusto que lo expreses. Al menos eres más honesto que muchos colegas tuyos que dicen ser católicos, y que les avergüenza ser coherentes con su fe por miedo a ser despedidos o tachados de retrógrados (como tú nos has llamado).

Pueden ser muchas causas por las que una persona deja la fe. Pero al menos hasta hoy, de los 16 de mis 31 años que he estado sirviendo a tiempo completo en la Iglesia, no he encontrado una sola razón justificable, y te explico brevemente por qué.

La Iglesia sin duda ha cometido errores y pecados graves en su historia, situaciones por las cuales Juan Pablo II pidió perdón. (quisiera ver qué institución religiosa, política o civil ha hecho lo mismo). Dichos eventos serían suficiente razón para haber terminado con la Iglesia. Pero la Iglesia sigue viva en medio de sus miserias, porque su fundador, JESUCRISTO, vela por ella y la ha ido corrigiendo, pero no a través de cobardones que huyen y tiran piedras desde la casa de enfrente, sino generando santos al interior de ella. Santos que principalmente denunciaron con su santidad de vida. Muchos de ellos fueron humillados por la misma Iglesia de su tiempo, pero eso sólo sirvió para encender su amor y fidelidad por ella. San Francisco de Asís, San Juan de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, San Luis de Montfort, San Alfonso María de Ligorio… ¡Son tantos!

Así que la primera pregunta sería: ¿Qué rasgos de santidad de vida dejaste en tus años como católico? o bien como aquella vez que JESÚS le pregunta con profunda compasión a la Samaritana por su esposo, sabiendo que ya había tenido cinco y desde luego el que tenía, no era su esposo. ¿Cuál sería la pregunta que no te gustaría que te hiciera JESÚS? Si la respondes con honestidad, encontrarás claves sumamente importantes para tu conversión.

No eres un hombre malo, simplemente alguien que no entiende la diferencia entre reinventarse y convertirse. Reinventarse es usualmente cambiar para bien de acuerdo a la propia voluntad. Convertirse es cambiar de acuerdo a la voluntad de DIOS. Espero a estas alturas de tu vida no hayas caído en el nefasto error de creerte dios de ti mismo.

Sin duda el corazón de tu carta es la acusación ante lo abusos de miembros de la iglesia a menores de edad, y de la supuesta complicidad del Papa Benedicto XVI en estos hechos. Tengo que decir “supuesta” porque no das pruebas. Haz promocionado el libro que supuestamente trae pruebas, intenté dar con él, pero ¡oh! sorpresa, cuesta casi 40 dólares y aunque su versión digital no llega ni a los 10 dólares, sin duda no daré ni un dólar a lo que podría ser un mero negocio. Así que si deseas regalármelo, con gusto te prometo leerlo. Déjame pensar en alto: ¡Menos mal que los documentos oficiales de la Iglesia son gratuitos en internet y muchos ministerios al interior de la Iglesia los distribuyen gratuitamente de forma impresa! hermano, El que tengas oídos, que oiga.

Pero atajemos el problema. Es evidente la tolerancia cero que introdujo Benedicto XVI ante estos hechos. El mismo año pasado se reunió con víctimas y hubo un congreso en Roma para los afectados. Ya hay muchos sacerdotes detrás de las rejas, ¿Que faltan más? seguro que sí. ¿Que Benedicto XVI debe ser uno de ellos por supuestamente encubrir? Pues si merece ser encarcelado alguien que no fue el agresor directo, sino supuestamente un agresor indirecto, analicemos:

¿Cuál es la raíz de los abusos sexuales en general? Pues sabrás que de entrada el indice de abusos en otras instituciones es mayor que en la Iglesia, pero claro, no dan el mismo rating que el Papa. Y si a un sacerdote se le retira de su parroquia y de sus funciones públicas sólo con la mera acusación, y el indice mayor de abuso sexual a menores se da entre la propia familia, habría que preguntar si hoy yo te acusara de abuso sexual sería suficiente razón para separarte de tus hijos. Sea dicho de paso, la prensa no gasta el mismo tiempo en restituir la fama de lo sacerdotes que han sido injustamente acusados.

Pues bien, una de las razones común a todo abusador es la promiscuidad de sus vidas, promiscuidad nacida o al menos alimentada por la pornografía (ojo, la pornografía es legal) y materiales que degradan o deforman la condición sexual de las personas. Y aquí sería bueno revisar la programación de tu empresa, sus contenidos ¿no hay degradación sexual en sus novelas, programas de farándula y supuestos noticieros? Y si los hay ¿no merecerían también ser procesados legalmente por ser parte de la raíz del problema?

Otra cosa interesante, es que tu tendencia mal llamada “progresista” fue la que cobró fuerza en la revolución sexual de los años sesentas y setentas. Perdón, ¿sabes a qué época pertenecen la mayoría de sacerdotes abusadores?. Yo fui seminarista por siete años, y he visto las nefastas consecuencias que dejó esa época a nivel antropológico e incluso teológico dentro de muchos seminarios.

Hermano, no olvides que el pecado social nos incumbe a todos. Es decir, que todos somos al menos indirectamente responsables de los actos cometidos por un violador, o por un asesino. Basta que yo tenga un sólo pecado, porque con mi pecado, más el tuyo, más el del vecino, más el del otro, y el del otro, y el del otro… hacemos un ambiente de pecado que termina influenciando al más frágil y débil que termina cometiendo el delito. Porque preséntame al primer criminal que haya tenido familia santa, ambiente santo y aún así haya elegido ser un criminal.

Por ello, aunque nunca he abusado sexualmente de nadie, pero consciente de las consecuencias de mis muchos pecados, denúnciame a mí, estoy dispuesto a pagar los platos rotos de otros, como JESÚS injustamente ha pagado por los míos. Te prometo que no me defenderé, por más injusta que sea la acusación. Si no temo a la muerte, mucho menos a la cárcel, y más cuando sé que el ver a un católico consagrado tras las rejas, podrá dar un poco de alivio a tu corazón. Si soy honesto, no sólo puedo colgarme como medallas los buenos testimonio de tantos santos católicos, también he de responder por los que tristemente han sido escándalo al interior de mi madre la Iglesia. Ya sabes, denúnciame.

Sin duda se debe hacer justicia ante todo crimen, pero cuando tu visión del ser humano está deformada, tu petición de justicia se convierte en linchamiento. O ¿Crees que la cárcel cambia personas por el sólo hecho de estar tras las rejas? ¿Crees que con eso se eliminan las causas de los abusos? ¿El abuso sexual es el único que se debería castigar? ¿Qué decir del abuso psicológico que sufre un hijo por un divorcio o por estar expuesto a contenidos que deforman su conciencia y mancillan su pureza espiritual? ¿Qué decir de alguien que pide justicia para un niño abusado de diez años, y al mismo tiempo estaría de acuerdo que se asesinara a ese mismo niño, si estuviera en el vientre de una madre que no lo quiere tener? Hablas de los derechos de la mujer ¿Y qué decir si la madre está embarazada de una niña? Hablas de que es cuerpo de la mujer ¿En estos tiempos científicos no te has dado cuenta que desde la concepción ya hay un código genético diferente a cualquier parte del cuerpo de la mujer? La identidad del cigoto es la misma que tendrá como feto, como bebé, como niño, como joven, adulto y anciano. ¿Que la mujer tiene derecho a elegir qué tener dentro o fuera de su cuerpo? El derecho a elegir no está por encima del derecho a la vida. Por ello siempre será irónico saber que todos los que defienden el aborto ya nacieron. Hasta ahora no he encontrado un muerto “Pro-Choice”.

¿Celibato de sacerdotes y sacerdocio de mujeres? Pues bien, mi preguntar sería ¿Cómo a alguien que se declara ex-católico le interesan disciplinas de la Iglesia que sólo aplican a miembros de la Iglesia? Mi hermano, bastarían tres preguntas básicas acerca del sacerdocio para evidenciar tu ignorancia sobre este tema. Quizá por ello rehuyas el debate público conmigo. No gasto mi tiempo explicándote el por qué de las ramas de ese frondoso y bello árbol llamado Iglesia Católica. Tu problema no es con las ramas, sino con la raíces. Pero aún así, te doy un par de razones:

Acerca del celibato: Si el sacerdote tiene que ser semejante a CRISTO, pues da la casualidad que CRISTO, el Sumo y Eterno Sacerdote no se casó. Además de que si el celibato fuera causa de que un sacerdote tenga intimidad con una mujer a escondidas o abusara a un menor, explícame por qué de dos matrimonios uno se divorcia y que la primera causa de divorcio sea la infidelidad. Explícame cómo el mayor número de abusos a menores vienen de los mismos padres, padrastros o familiares.

Pasemos al sacerdocio de la mujeres: Habría que saber primero si entiendes la autoridad de CRISTO, y por ende la autoridad que delegó a sus Apóstoles. Hay cosas que la Iglesia no puede modificar por su naturaleza. Si dices que son sólo cosas puestas por hombres machistas, te respondería que no hay acto más machista que serle infiel a una mujer en el amor prometido para toda la vida. Pues aunque sea la misma mujer la que abandonara al hombre, si la ama, perseverará en el amor a ella y no se irá a consolar con otra. Y me pregunto ¿Cómo vas en ese rubro?… Bien decía Juan Pablo II: “Quien no trabaja para amar para toda la vida, le será muy difícil siquiera amar el primer día”

Finalmente, el matrimonio entre personas del mismo sexo: Es uno de los puntos donde más salen a flote tus prejuicios e ignorancia involuntaria o voluntaria. La Iglesia no rechaza al homosexual, sino a las prácticas homosexuales. Al homosexual lo ama y acoge. Simplemente que lo que se entiende por amor, hoy no tiene más valor que una etiqueta en el trasero de un pantalón. Éste, como los otros temas, son muy bastos en su argumentación, y dado de que me he extendido mucho más de lo que hubiera querido, me basta informarte que hay ministerios al interior de la Iglesia que trabajan con estos hermanos y hermanas nuestros que han decidido no sólo enfrentar su sexualidad a través de la castidad (a la que estamos llamados todos) sino a evitar reducir su existencia a un mero plano sexual. Los estados lucen como benefactores de esta comunidad a través de la permisividad. La Iglesia es la verdadera benefactora, pues no se queda en la tolerancia, sino en la benevolencia. Los estados dan una tabla al que naufraga, la Iglesia trabaja por eliminar el naufragio mismo.

Yo no sé que tanta experiencia tengas tratando las problemáticas más interiores de los seres humanos de nuestro tiempo. Pero créeme, si los jóvenes de los 60’s hubieran visto las problemáticas de sus hijos en su vida adulta, hubieran pensado dos veces el ser cómplices de la mentada revolución sexual. Acabo de dar hace unos meses un retiro a una comunidad de ancianos ¡Cuánto dolor guardan por haberse tragado las mentiras de una sociedad que ponía al ser humano como dios de sí mismo! No soy profeta, pero desde ya te afirmo que las próximas generaciones maldecirán nuestra generación, les costará entender la perversión a la que hemos llegado. Quizá sean tus hijos o tus nietos los que mañana pidan ayuda a la Iglesia para salir de las garras de esta sociedad de muerte y vacío.

En fin, sabes, sólo me alegro de una cosa cuando atacas a la Iglesia: La persecución siempre termina por evidenciar a los católicos de nombre, de fachada, de tradición; y termina definiendo más a los católicos de convicción, a los que han entendido que la vida es un constante vaciamiento de sí mismo, un morir a sí mismo, para que ya no vivamos para nosotros mismos, sino para CRISTO que murió y resucitó por nosotros. Sólo estos últimos pelean valientemente no sólo contra los ataques que vienen de fuera, sino principalmente contra los que vienen de dentro. Ya Juan Pablo II hablaba de las luchas internas entre el Evangelio y el anti-Evangelio, entre la Iglesia, y la anti-Iglesia. Yo he visto mucho de esta miseria en mis años de servicio, pero también he visto verdaderos santos y santas en vida, además que sería muy cobarde huir, cuando sé que yo he contribuido a esa miseria con mis miserias, y que lo que he dado de bueno y santo, no es suficiente, pues esta batalla pide dar la vida entera. Espero en la misericordia de DIOS poder darla.

Desde ya te pido perdón por lo que indirectamente te han afectado mis pecados y mediocridad en vivir mi fe. Aunque no lo creas, oro por ti y los tuyos. Si por fin te decides darme una cita privada o pública, no dudes en contactarme a través de mi página o redes sociales:

http://www.semperfiat.com

Tu pobre hermano. christian.

DIOS te bendiga.