Respuesta a: “Santo Cómplice” de Jorge Ramos

JPIIChild

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Respuesta a la columna de Jorge Ramos: “Santo Cómplice”

Antes de responder nuevamente a una columna del periodista de Univision, Jorge Ramos, sugiero a todos los lectores que vean la respuesta que le hice hace más de un año y que tiene por título:

“Respuesta a: ‘Carta al nuevo Papa’ de Jorge Ramos Ávalos”

Dicho esto, comencemos…

Jorge, hermano, permíteme responder en esta ocasión a tu columna yendo un tanto “a la yugular”. Y para ello, comenzaré citando tus palabras:

Sospecho que no se puede desantificar a un santo. Pero es preciso lloverle a la fiesta de Juan Pablo II para que su patética falta de acción no se vuelva a repetir.

Sabes, cuando leía tu columna, pese a lo tendencioso y manipulador de su lenguaje, la iba digiriendo. Pero al llegar a esta frase -espero no te ofenda- me dio un breve ataque de risa. Te imaginé pataleando en el piso cual niño que le han quitado su paleta. 

Y es que de aquí arranco con varias preguntas: Jorge, en el fondo… ¿Qué te interesa más: que no se canonizara a Juan Pablo II, o el bien de las víctimas de abuso sexual? ¿Crees en verdad que por encima del diálogo adulto y las iniciativas maduras, son los “berrinches” los que logran evitar canonizaciones “injustas” -en el caso de que en verdad lo fueran-? Tú fuiste católico ¿cuál fue tu herencia de santidad que contribuyó a que la Iglesia Católica tenga verdaderos ejemplos de santidad? ¿Cuál ha sido tus aporte no sólo en la aplicación de justicia en los casos de abuso infantil, sino en qué iniciativas concretas has contribuído para su prevención? ¿La empresa televisiva a la que perteneces tiene algún contenido que incite a la promiscuidad -factor fundamental en todo abusador-? ¿Tu misma vida personal cómo va en este rubro?… habría más preguntas, pero creo que con estas bastan de momento.

Mira, ante tu acusación de que Juan Pablo II fue cómplice de los abusadores sexuales por tener conocimiento de ello, imagino que sabes que hay varios niveles de conocimiento. Lo expresaré con un ejemplo que incumbe a tu persona: En tu cuenta de twitter (de la que aún sigo bloqueado) hay un usuario que te ha escrito varios tweets como este:

@jorgeramosnews te acuerdas cuando metías menores de edad al Sonesta de Key Biscayne, yo trabajé ahí y te vi hacerlo y criticas a los curas.

Primer grado de conocimiento: Yo ahora sé que se te acusa de algo, incluso no es una simple acusación. El tipo da hasta nombre del lugar y de la ciudad de tu supuesto delito. Por tanto, ¿Habría que ir en este mismo momento a arrestarte sin averiguación previa tanto de ti, como de quien te acusa?… ¡Evidentemente no!

Pues bien, hay pruebas de que Juan Pablo II inició el proceso de investigación, es decir, un proceso que buscaba llegar a un conocimiento menos epidérmico que la mera acusación. Dicho proceso lo culminó su sucesor. De si el proceso podía ser más acelerado o no, es otra cosa. Tu base argumentativa está en el hecho del “conocimiento” de Juan Pablo II del asunto. Y creo que con el ejemplo que he dado basta para que entiendas los niveles de conocimiento.

Ahora bien, la mayoría de tus especulaciones, como la de otros que les gusta hacer farándula, se basa en que “había denuncias de aquí, denuncias de allá,… alguien dijo esto, alguien dijo aquello… ¡Es imposible que con tanto ruido no se diera cuenta Juan Pablo II!”

Para empezar, las mayorías no son garantía de verdad. A muchos de los dictadores que tú y yo criticamos, han sido puestos precisamente por la mayoría. Hablas en varios de tus artículos que la Iglesia no puede estar por encima de la ley, sin matizar que no toda ley es justa. Es una táctica de manipulación básica el generalizar en juicios de valor, lo cual haces a la perfección. 

Pero me pondré “la de tu equipo” por un instante y seguiré tú lógica… ¿Qué pasaría si también escuchamos a todos los beneficiados por Juan Pablo II, incluyendo tanto niños, no sólo en el tiempo de su pontificado, sino ya desde sus tiempos de seminarista, sacerdote y obispo? Dirían que por experiencia propia, no se imaginan a Juan Pablo II siendo conscientemente negligente en cuestión de justicia. Y para pruebas “un botón”… Escuchemos a alguien que lo conocía de forma cercana, el ex-nuncio apostólico Justo Mullor, a quien yo mismo traté personalmente cuando fue nuncio de la Santa Sede en México, y del que me quedó la impresión de ser un hombre íntegro. Él, en entrevista a Valentina Alazraki, da testimonio de que a Juan Pablo II nunca le tembló la mano en la disciplina de sus sacerdotes. Incluso se atrevió a corregir a más de uno en público. Pero escuchemos las palabras de Justo Mullor con respecto al caso de Marcial Maciel:

Monseñor Julius Paetz, arzobispo de Poznan, compatriota y colaborador suyo al principio de su pontificado, fue suspendido de su cargo por el Papa el Jueves Santo del 2002, a pesar de que jamás aceptó el fundamento de las voces que lo acusaban de faltas semejantes, pero más limitadas, que las atribuidas a Maciel. El Papa no obtuvo de determinados canales la debida información sobre estas acusaciones, sino de su amiga Wanda Poltawska. ¿Por qué Juan Pablo II, de estar debidamente informado, iba a dejar de castigar a Maciel, si había castigado —dura e inmediatamente— a uno de los primeros colaboradores que tuvo en su pontificado?

Para aquellos que quieran leer la entrevista completa, lo cual recomiendo absolutamente, pueden hacerlo aquí:

“Juan Pablo II, engañado por Maciel: Justo Mullor”

En conclusión, tu berrinche me suena a aquellos que suelen atacar a la Iglesia por la inquisición sin saber todo su contexto histórico. Toman el recurso manipulador de la generalización y abusan del poco criterio de gran parte de la población, que tiene como alimento intelectual muchas de las novelas y programas promiscuos de cadenas televisivas como la tuya. Se les olvida, por mencionar algo, investigar y difundir las vidas de gente que en ese mismo momento histórico, hicieron la diferencia con una santidad de vida IMPRESIONANTE. Por mencionar a algunos: San Juan de la Cruz (Máximo poeta de la Lengua Española), Santa Teresa de Ávila, San Juan de Ávila, San Francisco de Borja, San Ignacio de Loyola, etc… ¡Son tantos!… pero ¡Claro! No conviene la objetividad histórica para aquellos que tienen bajo el brazo un hueso que les dará rating barato, como el que tú generas cuando hablas de la Iglesia. No conviene la objetividad histórica cuando la vida de esos santos dejaría en ridículo mi propia vida privada y pública. Ya más de una vez te he dicho:

Adelante, saca todo el mal provocado por miembros de la Iglesia. En verdad haces bien. Pero termina de hacer el bien completo: sé objetivo. Presenta las dos caras de la moneda.

Si quisieras hacerlo -que lo dudo- te sugiero que profundices en la vida privada y pública de Juan Pablo II. ¡Pero a fondo!… Verás que si sigues bajo la lógica de “la mayoría” o de “la generalización”, tendrás que entrar en crisis. Porque si se generaliza lo malo, por justicia hay que generalizar en lo bueno, y cuando si lo haces, brotará la interrogante obvia: ¿cómo es posible que Juan Pablo II siendo quien fue, mostrando en lo privado y público lo que mostró, pueda verdaderamente ser protector consciente de abusadores, e indiferente del dolor de las víctimas, cuando basta dar una repasada a su biografía para ver que ese hombre se la paso sufriendo desde que comenzó su existencia? ¡Nadie mejor que Juan Pablo II sabe lo que significa ser víctima del mal ajeno. O se te olvida el atentando que sufrió en 1981 y cómo fue a perdonar y orar con su agresor! Bajo tu lógica, verás que simplemente no salen las cuentas. 

Finalmente, el Papa Francisco eligió canonizar a Juan XXIII dispensando el segundo milagro requerido en un proceso de canonización de un confesor. Pero en Juan Pablo II no fue así. Hay un milagro oficialmente comprobado para su beatificación y otro para su canonización. Milagros directamente atribuidos a su intercesión. Yo no tengo problema con que seas agnóstico (que en la práctica es lo mismo que ser ateo), pero de serlo a faltarle al respeto a uno de los mejores médicos de Costa Rica diciendo en tu columna un tendenciosos “supuestamente”, ante la curación de Floribeth Mora, no digo que ya se ponga en entredicho tu credibilidad periodística, sino hasta tu misma decencia y ética básica.

Si alguno de los lectores quisiera profundizar más en la figura del neurocirujano Alejandro Vargas Román, les recomiendo leer el artículo:

“El experto en aneurismas que trató la curación de Floribeth: ‘¡No nos preparan para ver milagros!’

En resumen: La Iglesia diferencia entre perfección y perfeccionismo, entre santidad y santurronería. Juan Pablo II como ser humano pecó y debió cometer muchos errores, pero sin duda no sólo pidió perdón por los suyos y ajenos, sino con unos “pantalones” que ni tú ni yo tenemos, fue un verdadero cómplice… ¡¡¡PERO DE DIOS!!!

Déjame terminar con un aire un tanto irónico. Seguro te caerán más de una de estas pedradas. No te preocupes, no serás el único descalabrado. Juan Pablo II con sus escritos y vida viene descalabrándome desde hace un buen rato. Así que tomando prestadas tus palabras termino diciendo:

Sí, Jorge, la canonización de Juan Pablo II es un insulto…

para los que cínicamente son dioses de sí mismos,

para los que cínicamente son egoístas,

para los que cínicamente son promiscuos,

para los que cínicamente son mediocres,

para los que cínicamente son arrogantes,

para los que cínicamente son vanidosos,

para los que cínicamente son injustos,

para los que cínicamente son manipuladores,

para los que cínicamente son violentos,

para los que cínicamente son avaros, 

para los que en definitiva, cínicamente dan la espalda a DIOS y hacen del pecado su padre, guía y mentor. 

DIOS te bendiga, Jorge, sigues contando con mi oración. Pido la intercesión de San Juan Pablo II para que en ti y en tus seres queridos, se realice siempre la Voluntad de DIOS, pues al final verás que nadie le da clases de felicidad a quien la inventó. Un abrazo y como siempre, estoy abierto a tener un diálogo de forma pública o privada contigo.

tu pobre hermano en la fe (pues tu bautismo católico no se borra)

christian

www.semperfiat.com

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