¡Todo esto se aprende de rodillas!

 

“Paramos en la Catedral por algunos minutos; y mientras mirábamos alrededor vimos entrar en respetuoso silencio a una mujer cargando su canasta del mandado, se arrodilló en una de las bancas para orar brevemente. Esto era enteramente nuevo para mí, pues en las singagoas, como en las iglesias protestantes que yo había visitado, sólo se va para los servicios o actividades. Pero aquí tenía delante de mi, a alguien que interrumpió espontáneamente sus compras diarias del mercado para venir al templo, aún sabiendo que podría no encontrar a otra persona, pero con la seguridad de que tendría ahí una conversación íntima. Nunca olvidaré aquel momento.”
(Santa Edith Stein)

 

EL CANTO QUE SE TOCÓ EN LA CHARLA ES EL SIGUIENTE: