Carta a Adamari López sobre el milagro de su embarazo

Adamaris

 

 

Adamari,

La paz de JESÚS esté siempre en tu corazón.

Primeramente hago pública esta carta porque el tema que toco en ella, tú lo has hecho público desde hace tiempo, y por ende, es un tema que ha llegado a muchos de tus abundantes seguidores. Es decir, ciertamente es un mensaje a tu persona, pero también lleva la intención de ayudar a formar un criterio responsable en aquellos que te siguen, y que por el cariño que te tienen, quizá puedan ofrecerte un apoyo ciego, privado de discernimiento ante algunas de tus posiciones, especialmente del pasado.

Quiero para comenzar, citar unas palabras que tú dijiste en la entrevista que te hizo la cadena Telemundo cuando a raíz de tu libro, se te cuestionó de si no lastimarías con él a Luis Fonsi:

Cuando uno habla con la verdad, uno no puede lastimar.

De mi parte hablaré con la verdad, pero intentaré hacerlo con caridad, para si lastima, no sea por ausencia de amor, sino por el encuentro siempre doloroso, pero necesario, entre la verdad y la ausencia de ésta. Así, que si en algo de lo que escribo faltara a la caridad, te pido que me lo hagas saber, pues estoy lejos de querer ofenderte, antes bien, mi propósito es alentarte a tomar mejores decisiones, y a asumir con sabiduría los errores y pecados del pasado.

Dicho esto, entro en materia expresándote mi alegría por tu embarazo ¡Muchas felicidades de corazón! Sin lugar a dudas en tu caso es un milagro muy especial, un voto de confianza de DIOS para ti, pues ése bebé es más de Él que tuyo. Ojalá lo entiendas desde ya, para que de la misma manera que lo has recibido de Él, trabajes para que un día pueda volver a Él. La primera misión de una madre es criar hijos santos.

Ahora bien, anuncias tu embarazo diciendo:

Le he pedido a Dios tanto por la bendición de ser madre…

Hermana, tú ya eras madre. Me refiero a la maternidad que ejerces sobre los embriones que irresponsablemente concibieron vía in vitro Luis Fonsi y tú. ¡Ellos también son tus bebitos por más que estén congelados o quizá ya desechados!

No, no vengo como inquisidor, quiero asumir que hoy piensas diferente, quiero asumir que has tomado la oportunidad que DIOS te da a ti, y a todo mundo, de enmendarse en la vida a través de su gracia. Y si es así, ojalá que públicamente reconozcas que aquella acción fue contraria ya no sólo a la Voluntad de ése DIOS que hoy te ha hecho el milagro de concebir, sino que desde la ética más elemental, la procreación por medio de dichos medios terminaron siendo una grave atentando contra la dignidad del ser humano. ¡Ojalá alces tu voz sobre ello! Será una buena base para recibir a ese nuevo bebito.

Mi hermanita, siempre que ores por tu bebé, ora por sus hermanitos y hermanitas concebidos previamente… DIOS y ellos seguramente te perdonan, pero es necesario que reconozcas las cosas como son, que ellos tengan un sitio digno en tu vida.

Además, usa la gran ventana de los medios a los que tienes acceso, para influenciar positivamente… ¡Son tantos los que adelgazan su conciencia a causa de la confusa, e incluso pervertida opinión de tantos artistas, periodistas, cantantes, etc!… Mi hermanita, si tuviste la valentía de combatir contra el cáncer, no me cabe duda de que si pones dicha valentía a los pies de JESÚS, no te faltarán agallas para públicamente proclamar la verdad a pesar de que se te vengan encima y te tachen de fanática aquellos que no pueden argumentar sólidamente sus posturas hedonistas, egoístas y pervertidas.

Todavía el año pasado hablabas que no tendrías problema incluso en rentar un vientre, o en seguir usando herramientas que hoy científicamente son posibles, pero que moral y éticamente son totalmente reprobables. Es como si tuvieras una obsesión por ser madre. Hoy en el anuncio de tu embarazo mencionas que “los tiempos de Dios son perfectos…”, espero que esas palabras no sean más que la revelación de que éste bebé fue concebido en circunstancia que respetaron su dignidad como persona.

Quisiera compartirte a ti y a todo seguidor tuyo que se encuentre en una situación semejante a la que tú pasaste, los numerales 2378 y 2379 del Catecismo de la Iglesia Católica:

El hijo no es un derecho sino un don. El don más excelente del matrimonio es una persona humana. El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido ‘derecho al hijo’. A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos derechos: el de ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción.
El Evangelio enseña que la esterilidad física no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo.

Evidentemente, todo esto tiene una base sólida, capaz de ser entendida por una razón y una conciencia formadas en la verdad. Pero no quiero extenderme. No es mucho lo que me queda de estancia en Miami, donde he servido como un pobre misionero los últimos 5 años de mi vida, pero sabiendo que vives también en esta ciudad, estoy abierto a que dialoguemos sobre el tema o a hacerte llegar dicha información si quieres profundizar por tu propia cuenta, además de algunos recursos que me gustaría compartirte con la finalidad de que tu embarazo sea vivido como un verdadero gozo santo.

Quiero terminar motivándote a que no veas éste milagro de DIOS en tu vida sólo como el cumplimiento de un deseo lícito de tu corazón, sino que lo veas desde la finalidad misma del milagro: ¡Ser signo de la Gloria de DIOS!… Y eso va a ser posible en la medida de que decidida y dócilmente te dejes moldear por el SEÑOR, formes responsablemente tu fe, tu conciencia, y lo expreses con el poder de los talentos que DIOS te ha dado.

Cuentas con mi oración diaria

Tu pobre hermano en la fe.

christian

www.semperfiat.com

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