Carta a Benedicto XVI: “¡Me sigues estorbando!”

PapaAbandonado

 

La Universidad Estatal de Milán ha organizado un Cineforum con el tema: “Homosexualidad y Religión”. Hasta ahí, suena incluso interesante la iniciativa. Claro, si se dialoga con objetividad y seriedad.

El problema es que han usado como cartel publicitario una foto manipulada de Benedicto XVI: El hoy Papa Emérito se presenta maquillado de forma afeminada.

Los organizadores ante la queja sólo se han limitado a decir:

“el verdadero problema no es la provocación sino la homofobia”.

Todo hace ver que la homofobia se resuelve provocando fobias contra una persona concreta. Es decir, en su lógica, sería más o menos así el postulado: “La homofobia se resuelve con Benedicto-fobia”.

Me vi tentado a poner en vez de “Benedicto-fobia”“Papa-fobia”, pero no deja de ser interesante para reflexionar en otro momento, que no pensaron en agredir al pontífice en curso, es decir, el Papa Francisco. Todo hace ver que les molesta aún, o tienen cuentas pendientes, con el anciano retirado en un monasterio. Sin duda, un tema para tratar después con mayor profundidad.

En fin, tomaré prestada la identidad de un “Benedicto-fobico” y redactaré una carta a Benedicto XVI:

Benedicto, ¡me sigues estorbando!…

Sí, en un principio nuestra comunidad se alegró de tu renuncia, por eso profanamos el día que la anunciaste, la Catedral Francesa de Notre Dame. Pero no sé que pasó, hoy irónicamente entendemos que tu herencia sigue siendo aún altamente provocativa a nuestro activismo ideológico.

Te quisimos atacar desde muchos flancos, pero es impresionante que siempre con tono sereno, pero con objetividad implacable, terminabas acallando las voces de nuestras pasiones desordenadas. Y lo que más rabia me da, es que dicha objetividad era fruto de una profunda relación entre la misericordia y la justicia. ¡Siempre marcaste la diferencia entre pecado y pecador!

– ¡Dios me ama como soy!

Muchos de nosotros somos ateos, porque de manera agustiniana creemos que no conviene que exista un Dios que no favorezca nuestro estilo de vida.

Otros creemos en Dios, pero como herramienta argumentativa. Tú sabes lo necesario que es poder gritar en nuestras manifestaciones: ¡Dios me ama como soy!… Pero inmediatamente la profundidad de tu discernimiento nos termina diciendo que el amor no puede separarse de la verdad, o crees que me olvidé cuando dijiste:

Si no sabemos lo que es verdad, tampoco podemos saber lo que está bien.

No entiendes que yo quiero interpretar “amor” por permisividad. Pero tu lucha contra “La Dictadura del Relativismo” fue “a muerte”, y por eso te odio. Es como si me dijeras: “Dios te ama como eres, pero nunca te deja como eres”.

Sabes, inclusive pensé en infiltrar la Iglesia como otros colegas lo han logrado. Pero cómo fingir ser católico, cuando tú mismo me hubieras dicho aquello que le mencionaste a un periodista:

Un cristianismo que está de acuerdo con todo y que es compatible con todo es un cristianismo superfluo.

o aquella otra entrevista en donde dijiste que:

El cristianismo muy bien incorporado en el sistema moderno, pierde su alma. Pues Cristo ya no podría decir: “Yo Soy la Verdad”.

Y ya no se diga cuando tocas el comportamiento del mismo Cristo delante de la verdad:

La verdad molesta siempre y jamás es cómoda. Las palabras de Jesús son a menudo tremendamente duras, y formuladas sin demasiados miramientos diplomáticos.

Sin duda declaraste guerra a un “cristianismo de caretas”. Pero no pensaste que eso provoca rabia para los que carecemos de solidez argumentativa. Y ahí tienes: te fuiste consumido de cansancio, de calumnias, de traiciones y hasta de amenazas de muerte.

– ¡Te humillamos y no pierdes la paz!

Como fruto de nuestra frustración intentamos siempre humillarte y ridiculizarte. Ya ves, hasta hoy intentamos hacerlo no importando que ya no tengas vida pública. Pero paradójicamente parece que te hacemos un bien. ¿O crees que olvido tu visión ante la persecución, la crisis y el rechazo?:

Quien está del lado de Dios no necesariamente está del lado del éxito. Los cínicos son muchas veces personas a las que la vida parece sonreír… pero es en la lucha interior que se llega a notar la presencia de Dios… Para mí sigue siendo conmovedora la imagen de los tres jóvenes echados al horno de fuego ardiendo: precisamente del horno de fuego del sufrimiento han salido las mayores alabanzas a Dios.

Y si te hubiéramos atacado mediante la adulación y el aplauso, nos teníamos que ver frenados tajantemente:

El Señor nos quiere santos, es decir todo ‘suyos’, y no preocupados por construir una carrera humanamente interesante o cómoda, no a la búsqueda del aplauso y del éxito de la gente, sino enteramente dedicados al bien de las almas, dispuestos a cumplir hasta lo último nuestro deber con la consciencia de ser ‘siervos inútiles’, dispuestos a ofrecer nuestro pobre aporte a la difusión del Evangelio.

– ¡Tus “profecías” se siguen cumpliendo!

Nunca creí poder reconocer que tus palabras de despedida se harían realidad. Pensé que eran mera retórica diplomática:

Ustedes estarán a mi lado, a pesar de que para el mundo yo permanezca oculto.

Voy creyendo que aunque la mayoría de católicos son perezosos en leer tus profundos escritos, no por ello dejan de resonar en los corazones de quienes se acercan a ellos. Y esto, no importando si el acercamiento es con actitud receptiva, o buscando incrementar el odio hacia tu persona.

Hoy, aunque tengo la intención de seguir ridiculizándote, me he dado cuenta que tu muerte no será suficiente para dejarnos tranquilos. Mientras haya personas que se acerquen a tus textos, y contemplen tu vida de oración, siempre existirá el riesgo de que nuestra ideología fracase. Así que creo que será más efectivo seguir adormilando al pueblo católico con medias verdades, ya que la mayoría felizmente tiene por fuente de información: el noticiero de la noche, la telenovela estelar, y el programa de farándula.

Por esto y muchas cosas más, te repito: ¡¡¡Benedicto XVI, me sigues estorbando!!!

Atte.

Un “Benedicto-Fobico”.

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Pues bien, hermanos, quiero terminar con una frase que Benedicto XVI mencionó siendo Cardenal, y que considero el mejor resumen de mi mal-escrita columna:

En la sociedad contemporánea el primer marginado es Dios.

www.semperfiat.com

¡Gracias por tus donaciones!