Cinco cosas que nos enseñan los Monjes Cartujos

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Tú, que eres mi Señor, Tú, cuya voluntad prefiero a la mía. No me es posible contentarme con palabras al presentarte mi oración. Escucha mi grito que te suplica como un inmenso clamor…
Tú, de quien me he constituido siervo:Te ruego con perseverancia e insistiré en mi ruego, hasta merecer alcanzar tu favor. Pues no anhelo un bien de la tierra; no pido más que lo que debo pedir: sólo a Ti…
¡Ten piedad de mí! Y pues inmensa es tu misericordia y grande mi pecado, ten piedad de mí inmensamente en proporción a tu misericordia.
Entonces podré cantar tus alabanzas, contemplándote, Señor.Te bendeciré con una bendición que perdurará a lo largo de los siglos; te alabaré con la alabanza y la contemplación, en este mundo y en el otro, como María, de quien nos dice el Evangelio, que ha escogido la parte mejor. Amén.

(San Bruno)

 

LOS CANTOS QUE TOQUÉ AL FINAL

LETRAS Y ACORDES DE LOS CANTOS:

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