La asquerosa hipocresía de la guerra en Siria

 

Ustedes odian el bien y aman el mal, arrancan la piel de encima, y la carne de los huesos. Los que han comido la carne de mi pueblo, han arrancado su piel, han roto sus huesos y lo han despedazado como carne en el caldero, como tajadas en la olla, clamarán a Dios, pero él no les responderá: entonces les esconderá su rostro por los crímenes que cometieron.

(Miqueas 3,2–4)

 

AQUÍ EL TESTIMONIO DE LA HERMANA GUADALUPE

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