Letanía para pedir crimen organizado y abortos de calidad en México

BanderaMexico

 

¡Aviso! Mensaje NO apto para incapaces de entender sarcasmos.

Después de cada jaculatoria se debe repetir:

¡Pan y Circo! (Es como un tipo Amén)

En fiestas importantes se puede suplir por:

¡Cortina de humo! (Es como un tipo Aleluya)

 

“LETANÍA PARA PEDIR CRIMEN ORGANIZADO Y ABORTOS DE CALIDAD EN MÉXICO”

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¡Bendito fútbol mexicano!

¡Benditas novelas!

¡Benditos reality shows!

¡Bendita farándula!

¡Benditas televisoras dominantes!

¡Benditos monopolios!

¡Bendito machismo!

¡Bendito feminismo!

¡Bendito laicisismo!

¡Bendita politiquería!

¡Benditos antros!

¡Bendita ideología de género!

¡Benditos cristianos de “salón”!

(Si no sabe que es un cristiano de “Salón”, pregunte al Papa Francisco… ok, entiendo, ya va a comenzar el entretenimiento de turno y no tiene tiempo para eso, déjeme entonces seguir dándole todo en la boquita, le dejo al final las palabras del Papa)

 

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“Escuchen ahora, gobernantes y jefes de Israel, ¿acaso no corresponde a ustedes saber lo que es la justicia? En cambio, odian el bien y aman el mal; despellejan a mi pueblo y le dejan los huesos pelados. Se comen vivo a mi pueblo; le arrancan la piel y le rompen los huesos; lo tratan como si fuera carne para la olla. Un día llamarán ustedes al Señor, pero él no les contestará. En aquel tiempo se esconderá de ustedes por las maldades que han cometido.

Mi pueblo sigue caminos equivocados por culpa de los profetas que lo engañan, que anuncian paz a quienes les dan de comer pero declaran la guerra a quienes no les llenan la boca… Todos ellos se quedarán callados al no recibir respuesta de Dios…

Escuchen esto ahora, gobernantes y jefes de Israel, ustedes que odian la justicia y tuercen todo lo que está derecho, que construyen Jerusalén, la ciudad del monte Sión, sobre la base del crimen y la injusticia.  Los jueces de la ciudad se dejan sobornar, los sacerdotes enseñan solo por dinero y los profetas venden sus predicciones alegando que el Señor los apoya, y diciendo: «El Señor está con nosotros; nada malo nos puede suceder. » Por lo tanto, por culpa de ustedes, Jerusalén, la ciudad del monte Sión, va a quedar convertida en barbecho, en un montón de ruinas, y el monte del templo se cubrirá de maleza.”

(Miqueas 3)

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“Pablo molesta: es un hombre que con su predicación, con su trabajo, con su actitud da fastidio, precisamente porque anuncia Jesucristo y el anuncio de Jesucristo a nuestras comodidades, tantas veces a nuestras estructuras cómodas – también cristianas, ¿no? – da fastidio. El Señor siempre quiere que nosotros vayamos adelante, más allá, más allá, más allá… Que no nos refugiemos en una vida tranquilla o en las estructuras caducas… Y Pablo, predicando al Señor, daba fastidio. Pero él iba adelante, porque tenía en sí esa actitud tan cristiana que es el celo apostólico. Tenía precisamente fervor apostólico. No era un hombre de compromisos. ¡No! La verdad: ¡adelante! El anuncio de Jesucristo: ¡adelante!…

Y el celo apostólico no es un entusiasmo por el poder, para tener algo. Es algo que viene desde adentro, que el mismo Señor lo quiere de nosotros: cristiano con celo apostólico. ¿Y de dónde viene este celo apostólico? Viene del conocimiento de Jesucristo. Pablo encontró a Jesucristo, encontró a Jesucristo, pero no con un conocimiento intelectual, científico – este es importante, porque nos ayuda – sino con ese conocimiento del corazón, del encuentro personal…

También están los cristianos de salón, ¿no? Esos educados, todo bien, pero no saben dar hijos a la Iglesia con el anuncio y el fervor apostólico. Hoy podemos pedir al Espíritu Santo que nos dé este fervor apostólico a todos nosotros, también que nos dé la gracia de dar fastidio a las cosas que son demasiado tranquilas en la Iglesia; la gracia de ir adelante hacia las periferias existenciales. ¡La Iglesia tiene tanta necesidad de esto! No sólo en tierra lejana, en las Iglesias jóvenes, en los pueblos que aún no conocen a Jesucristo, sino aquí, en la ciudad, precisamente en la ciudad, tienen necesidad de este anuncio de Jesucristo. Por tanto pidamos al Espíritu Santo esta gracia del celo apostólico, cristianos con celo apostólico. Y si damos fastidio, bendito sea el Señor. Adelante, y como dice el Señor a Pablo: ‘¡Coraje’”!”

(Papa Francisco)

 

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