Matrimonio de dos nadas

 

¡Ah! qué alegría la de los esposos que no se buscan a sí mismos, que unen sus nadas, sin tomar de consuelo una religiosidad en donde se esconda la búsqueda de mi felicidad personal….
Dos que comparten el anonadamiento, el desasimiento, listos para la cruz, listos para en un desprendido abrazo, ser dejando de ser, vivir muriendo, enriqueciéndose en la pobreza…
¡Qué alegría, sí, qué alegría estar unidos en el todo y la nada!

(Christian Huerta)

 

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