Quien aprende a creer, aprende a arrodillarse

“Puede ser que la cultura moderna no comprenda el gesto del arrodillarse, en la medida en que es una cultura que se ha alejado de la fe, y no conoce ya a aquél ante el que arrodillarse es el gesto adecuado, es más, interiormente necesario. Quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central”

(Benedicto XVI)

¡Gracias por tus donaciones!